Con stands que mostraban de distintas y creativas maneras cómo cuidar el planeta, se realizó en sede Almagro la exposición Nuestro Mundo Primero. Integrando la labor de las áreas de Biología, Inglés, Geografía y el Proyecto Cambio, 1er. año tuvo la ocasión de exhibir su aprendizaje y los hábitos adquiridos en relación con el cuidado del medio ambiente.

En esta primera edición de Nuestro Mundo Primero, los invitados a visitarla fueron los alumnos de 7mo. grado que recibieron la bienvenida y explicaciones de sus compañeros más grandes. "La idea es que luego puedan llevar la bandera y atraviesen la secundaria con conocimientos acerca de sustentabilidad. Es un efecto exponencial para que, con el tiempo, seamos todos un poco más conscientes", contó Verónica Tawil, Coordinadora de Alumnos de 1er. año. Para llevar adelante la muestra, los estudiantes se dividieron en grupos y abordaron desde diversas perspectivas la regla de las cuatro R: reducir, reutilizar, reciclar, recuperar. Además, se armó una estación llamada Our World First dedicada al cyberbullying, en la que se recordó que los vínculos sanos son también parte de construir un mundo mejor.

“Descubrimos que reutilizando sachets se pueden hacer un montón de cosas: mochilas, billeteras, juegos”, enumeró Sofía. Sol, su compañera, agregó: “En mi casa separamos residuos y los llevamos a puntos verdes, pero esta vez los sachets los usamos para algo más y eso me encantó”. Frente a ellas podían verse múltiples objetos que demostraban el sinfín de cosas para las que se pueden reutilizar nuestros residuos: una lámpara, macetas, una bolsa de dormir, ecobolsas, títeres, una pizarra, una cartera, portarretratos, lentes para realidad virtual, una gorra y monederos, entre otros.

La iniciativa impulsó a los estudiantes a investigar sobre temáticas que ignoraban y brindó un espacio para que transmitan dichos conocimientos a sus pares. “La idea es que con el celular contesten una trivia a ver cuánto saben sobre qué es la huella hídrica y para qué sirve”, explicó Sofía, a cargo de la propuesta. A su lado se encontraba Matías, alumno de 2do. año que es parte de Proyecto Cambio, que con preocupación afirmó: “Es un índice interesante porque muestra que mal estamos haciendo las cosas. Por ejemplo, para producir una taza de café se necesitan 140 litros de agua. A menor consumo, menor huella hídrica. Esa es una vía posible para colaborar con nuestro planeta”.

Otro equipo se dedicó a armar ecoladrillos y a evidenciar las posibilidades que brindan para la construcción. “Hay que rellenarlos con envoltorios, diario, todo lo que sea material reciclable seco y limpio, porque lo orgánico se pudre y los vuelve más frágiles”, aclaró Pedro. “Un ecoladrillo puede resistir hasta 100 años sin romperse y permite crear distintas estructuras. Nosotros hicimos una estantería, un tacho de basura y un banco. Conocimos el proceso casi de cero y aprendimos un montón de cosas que no sabíamos”, manifestó Santiago.

Olivia, Giuliana, Micaela y Camila diseñaron tres maquetas - un auto, un pozo petrolero y una fábrica - para dejar a la vista la contaminación atmosférica por dióxido de carbono. "Generamos con sahumerios una representación de la emisión de gases y como quedan en la atmósfera, causando efectos entre los que se encuentra el calentamiento global que, a su vez, tiene varias consecuencias como tsunamis, lluvias, fríos polares o incendios”, advirtió Olivia.

Para acompañar la jornada, Lara, Félix y Guillermo de Producción Artística encantaron a la Escuela durante el almuerzo interpretando “Bajan” de Luis Alberto Spinetta y “Movimiento” de Jorge Drexler. "Los chicos estuvieron trabajando durante semanas y estuvieron muy motivados con el evento porque es la primera vez que hacen una exposición y pueden compartir sus producciones con otros", concluyó Verónica.

Fecha: 22/11/2019 | Creado por: Luis Lucas
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