El 25 de abril fue el Día Internacional del ácido desoxirribonucleico (ADN) y, para celebrarlo, en ORT se llevó a cabo una jornada de aprendizaje experiencial con el objetivo de generar divulgación y que los alumnos de la especialización Química se apropien de lo estudiado. Además, se generó un espacio destacado para revalorizar el rol femenino dentro de la ciencia.

Durante la actividad, los estudiantes participaron de diferentes propuestas creativas, lúdicas, artísticas, musicales, audiovisuales y culinarias, en las que pusieron en juego todos sus conocimientos y adquirieron muchos otros. El foco estuvo puesto en reflexionar, crear y divertirse.

En el armado del acontecimiento participaron todos los jóvenes de Química. Desde 3er. año se encargaron de armar un modelo de la doble hélice a escala con material reciclado, para decorar. En 4to. año trabajaron con el manejo informático en diferentes plataformas y, en base a eso, escribieron una canción reversionando Uptown Funk, de Bruno Mars, transformando la letra en información genética. Luego la tocaron en vivo para todo el auditorio, generando uno de los momentos más disfrutados de la jornada. Por último, 5to. año sorprendió con una representación del proceso de duplicación, mediante una entretenida coreografía.

En la búsqueda de concientizar a los chicos sobre la importancia de los aportes del ADN a la ciencia, en el evento también se encontraron diversos stands innovadores, pensados como una manera didáctica de formarse:

  • Plegando el ADN: taller de origami en el que, luego de seguir las instrucciones, crearon un colorido ADN 3D de papel que se llevaron a sus casas.
  • Dejá la huella de tu ADN: se construyó un mural con una plantilla relacionada al ADN, en el que todos tuvieron la posibilidad poner sus huellas digitales en diferentes colores.
  • Hacete la foto haciendo ciencia: sesión de divertidas fotografías para luego poder compartir en redes sociales este día lleno de emociones.
  • Hacete un licu-ADN: una línea de producción para extraer, en el tiempo estipulado y con la mayor eficiencia posible, el ADN de un licuado de banana.

La propuesta apuntó a generar un espacio de intercambio y fortalecimiento entre los estudiantes, haciéndolos partícipes de la revolución científica que implicó el descubrimiento del ADN e ilustrando, mediante la historia, la naturaleza de las relaciones humanas en esa época.

Ellas cocinan, limpian y ganan Premios Nobel

En pos de dar a conocer experiencias de mujeres que se desarrollaron en el mundo de la ciencia, detallando los obstáculos que debieron transitar y deconstruyendo distintos mitos vinculados a la temática, la Dra. María Luján Cuestas –Bioquímica, Farmacéutica e Investigadora Asistente en el CONICET- participó del encuentro y brindó una apasionante charla para los alumnos de la especialidad.

“Los invito a cerrar los ojos y pensar en científicos”, comenzó Cuestas. “No hace falta que me lo digan para que yo sepa que todos y todas están pensando en un hombre. Y eso no es culpa de ustedes, sino de la historia”, aclaró, para luego explicar que, tiempo atrás, a las mujeres se le tenía denegado el acceso al conocimiento científico y a las universidades. “Los roles en la sociedad estaban muy determinados, y ellas estaban obligadas a cocinar y lavar. Ahora se sabe que, entre muchas otras cosas, también pueden ganar Premios Nobel”, manifestó.

Partiendo desde esa base, la doctora enumeró diversas pioneras científicas que no fueron tan destacadas como sus pares masculinos, a pesar de realizar aportes de gran relevancia.

Compartió quiénes fueron las más respetadas y remarcó que solo diecinueve estuvieron galardonadas con un Premio Nobel. “Alcanzaron el reconocimiento a fuerza de empeño y tesón. Tuvieron que vencer innumerables dificultades”, expresó.

“Para mí, Marie Curie es la mujer más influyente en la ciencia por sus investigaciones, aportes y generosidad”, argumentó. También contó el caso de la científica Barbara McClintock, quien descubrió los elementos genéticos móviles, pero nadie le creyó: lo tuvo que demostrar un hombre por ella.

En la misma sintonía, habló de Mileva Maric, primera esposa de Albert Einstein y coautora de la Teoría de la Relatividad, a pesar de que su nombre no aparece en ningún escrito o documento del reconocido científico.

Para poner en contexto lo expuesto por la Dra. Cuestas, durante las clases los chicos habían estudiado de qué manera se desencadenó el hallazgo de la composición del ADN. Aprendieron cómo Rosalind Elsie Franklin, química y cristalógrafa inglesa, fue responsable de importantes contribuciones a la comprensión de su estructura, pero nadie la reconoció debido al lugar que ocupaban las mujeres en ese momento.

A modo de cierre, la especialista destacó que la sociedad se encuentra avanzando en ese aspecto. Hoy día, hay un gran número de científicas trabajando en el CONICET y, de a poco, se las empieza a reconocer. “Todos tenemos en común nuestro amor por la ciencia, sin importar el género”, concluyó.

Fecha: 4/5/2019 | Creado por: Administrador
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