El 12 de junio se incorpora como efeméride al calendario escolar a partir de la Resolución 212/13 del Consejo Federal de Educación con el objetivo de preservar la memoria de Ana Frank, del Holocausto y de sus víctimas, de luchar contra toda forma de violencia y discriminación y de contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva en la que los y las jóvenes tengan un papel central.

¿Quién fue Ana Frank?

Hija de Edith Hollander y Otto Frank, Ana Frank nació en Fráncfort del Meno, Alemania, en 1929. Tenía una hermana mayor llamada Margot. Debido a las medidas antijudías desplegadas en Alemania desde el ascenso del nazismo en 1933, la familia Frank tuvo que exiliarse a Amsterdam, Holanda. Al igual que millones de judíos y judias de Europa, Ana sufrió el odio y la discriminación que llevaron a la muerte a una parte importante de este pueblo .

En Amsterdam su padre se dedicaba a trabajar en su fábrica de pectina (una fibra presente de manera natural en las frutas, que se utiliza en la industria de la alimentación) hasta que los nazis invadieron la ciudad. A partir de julio de 1942, la familia completa se vio obligada a vivir escondida en la llamada «Casa de Atrás», un escondite dentro de las propias oficinas de la fábrica de Otto. Durante este confinamiento, compartieron el escondite con Hermann van Pels —quien trabajaba con Otto—, su esposa Auguste Röttgen, su hijo Peter van Pels y Fritz Pfeffer, amigo de la familia Frank.

Ana tenía un fuerte anhelo de ser periodista y escritora por lo que, a sus trece años, sus padres le regalaron un diario íntimo al que llamó Kitty, en donde ella escribía sobre sus sentimientos y emociones. 

En su diario escribió:

«Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunta: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora? ¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías.»    (5 de abril 1944)


El 4 de agosto de 1944 los Frank fueron delatados a través de una denuncia anónima; fueron apresados y luego enviados a campos de concentración y exterminio. Ana pierde la vida junto a su hermana en el campo de Bergen-Belsen por haber contraído tifus y su madre fallece en Birkenau; sólo su padre logra sobrevivir al Holocausto.

Miep Gies y Bep Voskuijl, dos de las personas que protegieron a los Frank mientras estuvieron escondidos, encontraron y guardaron el diario de Ana y se lo entregaron a su padre Otto una vez finalizada la guerra. El 25 de junio de 1947, Otto Frank publicó la primera edición de El diario de Ana Frank con la esperanza de que la lectura de las palabras de su hija contribuyera a la toma de conciencia sobre la discriminación, la xenofobia y el racismo. 

Anne Frank sonríe al fotógrafo de la escuela. La foto fue tomada en diciembre de 1941. Fuente: Wikimedia Commons

Los protectores

Durante el ascenso del nazismo y durante el Holocausto, además de los perpetradores involucrados directamente en el exterminio de la población judía de europa y de otros grupos señalados como objeto de persecusión, las personas asumieron distintas posiciones respecto de lo que estaba sucediendo.

Llamamos protectores a aquellas personas que durante el Holocausto salvaron o colaboraron en que se salve una víctima de la persecución nazi. Fueron personas que no pudieron mantenerse indiferentes frente a la vulneración de derechos y buscaron, desde el lugar que podían, esconder o ayudar a escapar a las personas judías y de otros grupos que eran perseguidas.

La familia Frank, la familia Van Pels y Fritz Pfeffer pudieron sobrevivir escondidos durante dos años gracias a que tuvieron personas cercanas que los ayudaron.

Miep y Jan Gies, Johannes Kleiman, Bep Voskujil y Victor Kugler se encargaron de llevarles alimento, ropa y libros, entre otras cosas. A pesar de que esconder personas judías era peligroso, afrontaron ese riesgo. La historia de Ana Frank es la de una joven perseguida por su identidad, por ser judía que escribió un diario que se transformó en testimonio y una herramienta fundamental para trasmitir la experiencia del Holocausto en primera persona y desde la perspectiva de una adolescente. También, es la historia de quienes la escondieron, junto a su familia, la protegieron e hicieron posible que hoy conozcamos su historia a través de su diario.

La historia de Ana y sus protectores nos muestra que cada uno/a, desde su lugar, puede hacer algo por quién está sufriendo una situación injusta, asumiendo un rol activo y de oposición. De esta manera, esta historia es un ejemplo de cómo se puede contribuir a transformar una realidad asumiendo compromisos desde el lugar que se pueda, con los derechos humanos.

¿Por qué recordamos a Ana Frank?

A partir de la figura de Ana Frank y su legado, podemos iluminar un pasado complejo y doloroso: el Holocausto, para reflexionar sobre nuestro presente y futuro, buscando construir lazos de convivencia en los que la inclusión y la diversidad sean los pilares para poder vivir una vida sin discriminaciones ni violencias para todos y todas.

Conocer la historia y los ideales de Ana Frank, a través de la lectura de su diario, es un modo de promover el protagonismo de los y las adolescentes y jóvenes y comprender que en la lucha contra el prejuicio, las prácticas discriminatorias y la opresión sus voces son muy valiosas. Es también una oportunidad para fortalecer la democracia y promover la plena vigencia del paradigma de los Derechos Humanos. 

Se trata de una invitación a pensar, a partir de la experiencia límite que vivió Ana Frank, algunas preguntas que interpelan a las juventudes en el presente: ¿qué sentidos sociales e históricos ha tenido la «juventud»? ¿qué lugares ocupan las juventudes en las sociedades? ¿es igual en todas las sociedades?, ¿qué significa ser joven y adolescente hoy, en cada provincia, ciudad, localidad?, ¿qué las y los caracteriza, además de constituir una franja etaria?

Asimismo, se trata de una invitación a reflexionar en conjunto acerca de cómo los y las jóvenes pueden contribuir a una mayor inclusión social, a la convivencia en la diversidad y a la lucha contra toda forma de violencia y discriminación, aportando varios puntos de vistas y preguntas genuinas para pensar la vida en común.

Páginas manuscritas del Diario, expuestas temporalmente en la iglesia de San Nicolás, Kiel, Alemania. Fuente: Wikimedia Commons.

La escritura como experiencia de resistencia

A Ana Frank le regalan su diario para su cumpleaños número trece, y unas semanas después ella y su familia se ven obligados a esconderse en la Casa de Atrás, donde permanecen por casi dos años. El diario tiene la forma de cartas a una amiga imaginaria, Kitty. Para Ana, significaba la posibilidad de compartir sus sentimientos, emociones y reflexiones en un momento en el que no le era posible conversar con ninguna amiga.

Como en muchos otros genocidios a lo largo de la historia, el Nazismo se encargó de deshumanizar a aquellos a quienes perseguía, despojándolos de sus derechos, sus espacios de sociabilidad, sus culturas y sus redes de contención. Este es el contexto en el que la escritura se convierte en una herramienta, no solo de expresión si no también de resistencia: en un mundo donde todo le estaba vedado, Ana escribía.

El diario se convirtió en un testimonio poderoso porque relata el horror de una época desde la perspectiva de alguien que lo vivió en primera persona, pero además porque ofrece otras dimensiones para generar reflexión. Ana no plasma en su diario solamente lo trágico, malo y triste sino que también escribe sobre lo bello, lo complejo y lo deseado. El relato íntimo del diario también cuenta diversos cambios que van ocurriendo en el plano social, en especial a partir de la ocupación nazi. El Diario de Ana Frank es un artefacto de memoria que le permite a las nuevas generaciones tomar el legado para construir un presente y un futuro distintos.

El Diario de Ana Frank, una mirada con las lentes de género

Ana escribió y opinó en su diario sobre muchos aspectos de la realidad y del contexto en que vivía y, entre ellos, sobre el rol de la mujer en la sociedad en la que creció. Sus pensamientos en torno al rol de la mujer, nos abre la posibilidad de reflexionar y abordar las formas de discriminación por motivos de género y la vulneraciones de derechos. Desde el pasado, Ana nos ofrece herramientas desde la perspectiva de una joven sobre temas que interpelan a las juventudes en la actualidad.

Estas son algunas de sus reflexiones que proponemos para pensar colectivamente en las aulas:

«Más de una vez, una de las preguntas que no me deja en paz por dentro es por qué en el pasado, y a menudo aún ahora, los pueblos conceden a la mujer un lugar tan inferior al que ocupa el hombre. Todos dicen que es injusto, pero con eso no me doy por contenta: lo que quisiera conocer es la causa de semejante injusticia.»

«Ha sido una gran equivocación por parte de tantas mujeres tolerar, hasta hace poco tiempo, que todo siguiera así sin más, porque cuantos más siglos perdura esta norma, tanto más se arraiga. Por suerte la enseñanza, el trabajo y el desarrollo le han abierto un poco los ojos a la mujer. En muchos países las mujeres han obtenido la igualdad de derechos; mucha gente, sobre todo mujeres, pero también hombres, ven ahora lo mal que ha estado dividido el mundo durante tanto tiempo, y las mujeres modernas exigen su derecho a la independencia total.»

«Pero no se trata sólo de eso: ¡también hay que conseguir la valoración de la mujer!
En todos los continentes el hombre goza de una alta estima generalizada. ¿Por qué la mujer no habría de compartir esa estima antes que nada? A los soldados y héroes de guerra se los honra y rinde homenaje, a los descubridores se les concede fama eterna, se venera a los mártires, pero ¿qué parte de la Humanidad en su conjunto también considera soldados a las mujeres?» (Martes 13 de junio de 1944)

Una historia que nos inspira

Presentamos aquí el primero de una serie de afiches y un cuadernillo que constituyen un recurso educativo pensado para las aulas y realizado en el marco del «Día de los adolescentes y jóvenes por la inclusión social y la convivencia contra toda forma de violencia y discriminación». Recordamos a Ana Frank en su natalicio, reflexionando sobre su Diario, para abordar su historia de vida como una inspiración que nos permita construir en tiempo presente formas de convivencia en la diversidad y sin violencias. Este material fue realizado por el Programa Educación y Memoria junto al Centro Ana Frank de Argentina.

Afiche conmemorativo del natalicio de Ana Frank, con fotografías blanco y negro de Ana y la frase: qué maravilloso es que no tengamos que esperar ni un minuto para empezar a cambiar el mundo.
Descargar Afiche conmemorativo [PDF 1 MB]

Fecha: 16/6/2021 | Creado por: Tamara Edith