Damian Geler; metamorfosis

 

La Estatua

 

 Hubo un tiempo donde se podría decir,  que tenía una vida normal, salía de mi casa temprano, iba al trabajo, luego me dirigía a la plaza donde me sentaba en un banco a leer el diario hasta tarde y por último regresaba a mi casa, era una rutina, MI RUTINA.

 Un día estaba sentado en la plaza leyendo el diario cuando apareció una cosa que nunca antes había visto, era un ``hombre estatua´´. Me pareció interesante, no se movía ni por un segundo, se quedaba horas y horas inmóvil. Entonces, cuando llegué a mi casa, me puse a investigar sobre el tema y descubrí que son personas que van a las plazas y parques, se quedan inmóviles y la gente le pone dinero en un gorro o bolsa.

  Al otro día, ya estando en la plaza, en vez de leer el diario como siempre me dedique únicamente a verlo a él mientras me decía a mí mismo:``¿quién será aquella persona que está ahí, inmóvil?, ¿tendrá familia?, ¿será pobre?, parece como si estuviera muerto´´;

 El hombre era muy alto, 1,80 aproximadamente, parecía de unos 50 años, estaba pintado de pies a cabeza con pintura gris, cuyos ojos de color azul profundo resaltaba sobre su cara arrugada.

  Poco a poco me fui obsesionando con el tema de las estatuas humanas y sobre todo de esa en especial. Casi ni dormía pensando en eso, por ir tan pocas veces al trabajo, me terminaron despidiendo y entonces, ahora tenía más tiempo para verlo a él permanecer inmóvil.

 Al amanecer, yo ya estaba ahí mirando a esa persona quieta y me quedaba hasta muy tarde para estudiarlo, casi ni comía y dormía poco. Algunos podrían decir que ``vivía´´ ahí, que la plaza era ``nuestro´´ hogar.

Me sentía solo, la soledad me invadía por las noches, las estrellas y algún auto vagando eran mi compañía. De día las personas me miraban y no sabían las ganas que yo tenía de gritarles: ``¡ayuda!, Saquenme de aquí!´´.

Fecha: 1/11/2017 | Creado por: Damian Uriel
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