Santino rascovich metamorfosis

Antes de que muriera un par de años atrás, cuando yo en ese entonces era ya un ser anciano, todavía seguía siendo un ser humano. Sin embargo todo eso cambió cuando me convertí en lo que soy ahora. No me molesta vivir dentro del cuerpo de este animal pero lo que sí me molesta es que ni siquiera yo sé lo que verdaderamente soy. Me puedo describir como si fuera un monstruo con aletas y antenas que vive en lo más profundo del océano, donde el humano todavía no llegó a explorar.

Yo, en mi vida anterior, era una persona como todos ustedes. Yo me dedicaba a la ictiología, que es el estudio a las distintas especies de peces. Ya desde chiquito me apasionaba y siempre quise saber sobre que había y que no había en las profundidades del océano. A los veinte años empecé a estudiar zoología y luego me dediqué específicamente a la ictiología. Todo me costó nada más ni nada menos que siete años llevarlas a cabo. Una vez recibido de las dos carreras, viajé por todo el mundo explorando e investigando hasta el día de mi muerte. Mi carrera no la hubiese podido terminar si no era por el apoyo y aliento de mi mamá, cuyo nombre era Alicia. Desgraciadamente mi papa, cuyo nombre era Hernán, murió cuando yo tenía cuatro años.

Como ya nombré antes, me pasé toda mi vida viajando, recorriendo un total de 138 países. Sin embargo, mi mejor experiencia la tuve cuando viajé a Madagascar, una isla ubicada en el sudeste de África. Allí me encontré con las más exóticas especies marinas que vi en mi vida, contando un total de ocho mil especies. Aunque lo que más resalto de esta experiencia, es que descubrí una especie de pez literalmente horrible, la cual estudié y analicé mucho ya que me sorprendieron bastante sus rasgos y características. Además de todo esto, yo siento que mi actual cuerpo es similar al que estudié en la isla. Mis bracitos y mi color de piel son muy parecidos a la de aquella especie que la llamé ”Species Novis” (especie extraña en latín). Digo estas dos partes de mi cuerpo porque es lo único que me puedo ver ya que en el océano, donde vivo yo ahora, no hay espejos ni otros de mi especie. Estoy completamente solo.

A mis ochenta y nueve años padecía de un cáncer terminal. Mi médico me dio seis meses de vida. Para ese entonces toda mi familia había muerto ya que no tenía esposa ni hijos. Esta depresiva etapa de mi vida la recuerdo como si hubiera sucedido ayer, aunque pasó hace ya cuatro años. Finalmente fallecí en mi casa donde había vivido toda mi vida. Esa extraña sensación de morir no se me olvidará nunca más. Eran las seis de la tarde cuando caí al piso luego de un dolor fuerte en el pecho e inevitablemente cerré los ojos aunque yo no quería. Caí en un vacío oscuro donde no veía ni escuchaba nada. No recuerdo muy bien pero luego de aproximadamente diez minutos después de que cerrara los ojos, desperté en el fondo del mar con la capacidad de respirar bajo el agua y convertido en el ser extraño que soy ahora.

A veces me pregunto si luego de la muerte, te convertís en lo que te apasionaba, en lo que realmente odiabas o simplemente no te convertís en nada.

Fecha: 30/10/2017 | Creado por: Santino
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Comentarios
  • Julian hace 2 años
    Me gusto mucho la ideología final del cuento, muy bueno
  • Santino hace 2 años