Tali

Mi nombre es Tony, vivo en la ciudad, soy amante del campo. Algo tiene, algo me llama de ese lugar tan pacífico, cuyo atardecer me da vida. Ese lugar donde el sol me inspira, me contagia sonrisas.

Estoy en el auto, saliendo de este lugar espantoso, donde los ruidos me atormentan, las bocinas, los autos, la suciedad, el miedo… Me estoy yendo a mi lugar en el mundo, definitivamente, MI lugar.

Bajé del auto y corrí hacia mis caballos, galopé y galopé, disfrutando cómo el reflejo del sol me pegaba en la cara. Era hora de volver, el sol me acompañó en todo el camino.

-¡Tony, ya está listo el almuerzo! Gritaba mi mamá desde el gran comedor.

Qué lindo momento, comer la comida de mi mamá, quien cocina con mucho amor y dedicación. Almorzamos unas ricas milanesas, mirando el hermoso paisaje que nos rodeaba: verde, mucho verde, árboles, pasto y el sol brillante iluminándonos,  ¿qué más necesitaba?

Terminamos de comer y como siempre, estuve horas y horas mirando el sol, cuyos rayos me daban todo. Llegó mi momento preferido pero al mismo tiempo el más triste, era un momento mágico, donde el sol se convertía en diferentes colores, poco a poco iba desapareciendo, no sé si lo conocen, es algo llamado “atardecer”.

Mis vacaciones se basaron en cada día enamorarme más de la bella luz del sol, la cual era algo infaltable en mis días.

Poco a poco, llegó el momento de tener que volver a la vida normal, aburrida. Yo no quería eso, ¿Qué haría sin ver el hermoso sol reflejado en mis ojos todos los días?

El sol y yo, frente a frente, momento de despedirme de su hermosura. Algo definitivamente imposible, lo extrañaría tanto, mis días ya no serían lo mismo, mi único deseo era quedarme con él para siempre.

En un instante comencé a ver todo desde arriba, sentía cómo la gente me disfrutaba, cómo me miraban, me sonreían. Así, fui feliz para toda la vida.

 

 

 

 

 

Fecha: 26/10/2017 | Creado por: Tali
Etiquetas: Lengua y Literatura, 2doC, 2017, trabajos de escritura
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