Nicole Kujawski

Yo lo sabía, el trabajo finalmente me iba a consumir, esto nunca podría haber salido bien, mi jefe me lo advirtió, lástima que no lo escuché.

Esta mañana me levanté en el trabajo, las luces pálidas, el ambiente frío, helado mejor dicho, bisturís por doquier. Tenía una molestia en el dedo gordo del pie izquierdo, pero la ignoré.

Finalmente llegué a la conclusión de que me había quedado dormido trabajando con el cuerpo de Maven Herrero a quien había estado examinando durante días, cuya edad era de 42 años. El informe de su autopsia revelaba que su muerte era desconocida, pero eso no era lo que realmente me intrigaba, sino el hecho de que en la base de datos figuraba su Ácido desoxirribonucleico (A.D.N.) con 99% de compatibilidad con un NN muerto por infarto el 27 de octubre de 2015.

Desde mi puesto de trabajo, aspirante a médico forense, no podía acceder a esa base de datos. Mi jefe solía decirme que no debía obsesionarme tanto con un cuerpo, si el mismo ya estaba muerto ¿Qué importancia podía tener?

Era un hábito quedarme hasta tarde en la oficina y levantarme a la madrugada debido al cansancio, pero esta vez era diferente, me sentía distinto. Desperté con una sábana blanca cubriéndome todo el cuerpo excepto los pies, en una dura camilla de un metal que era muy frío.

Yo lo sabía, el trabajo finalmente me iba a consumir, sabía que no debía ocuparme de ese tipo de cosas siendo sólo un pasante, esto nunca podría haber salido bien, mi jefe me lo advirtió solo que no lo escuché, no le presté atención.

¿Por qué acaso nadie está trabajando? Tenemos cuerpos que analizar e informes que entregar –El jefe nos reprochaba a nosotros, los que hacíamos todo el trabajo siendo él una pieza sin importancia en el área de medicina forense en el hospital.

Al escuchar la voz de Travis, salté inmediatamente de la camilla de metal hasta el punto de resbalar y chocar contra el suelo, llevándome conmigo la sábana blanca y golpeándome el hombro izquierdo. Mi compañero de trabajo me alcanzó unas prendas (solo lo esencial), se veía horrorizado y hasta un poco sorprendido, debía ser por mi aspecto, seguramente agotado, con bolsas bajo los ojos, pero en ese mismo instante lo único que me importaba era llegar a la oficina antes de que el jefe entre y note mi ausencia, ya me tenía bastante calado y no quería desatar su ira hoy en particular.

Mis piernas se encontraban acalambradas, los hombros tan contracturados que dolían con solo intentar moverlos, sin embargo, llegué a la oficina antes que él. Estiré todos mis músculos recordando mis clases de yoga tomadas el verano pasado, estaban inertes.

 

Pasadas las 11 de la mañana me asomé a la ventana, en la que suelo salir a fumar para quitarme el stress, y fue ahí cuando me vi reflejado en el vidrio, es decir, vi al reflejo pálido, alto y escuálido de aquella persona con la que me había obsesionado estos últimos días. No podía ser, era imposible, esa ventana me devolvía la viva imagen de Maven Herrero. No obstante todo cobró sentido, por qué me levante cubierto en la sábana blanca, por qué Travis se veía sorprendido, la molestia en el dedo del pie y por qué estuve todo el día con una extraña sensación, me encontraba…

 

Desperté agitado, recordando todo lo sucedido, aquella mente mía debía dejar de mirar las series distópicas, estaban generando demasiados pensamientos descabellados. Pero antes de siquiera pensar que eso fue una pesadilla, me di cuenta de que estaba acostado sobre la camilla de metal de la oficina de médicos forenses. No otra vez. Salté de la cama a buscar el primer espejo que pude encontrar, pequeño, sin embargo cumplía la función. Igualé el objeto hasta la altura de mi rostro y ahí estaba, la pálida cara con ojos ámbar que no me pertenecían.

 

 

 

Fecha: 26/10/2017 | Creado por: Nicole Zoe
Etiquetas: trabajos de escritura, 2017, 2doC, Lengua y Literatura
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  • Joaquin hace 2 años
    POLIVALENTE