La Metamorfosis

Eran las 2 de la mañana y yo seguía trabajando. Tenía frío, estaba cansado. Mi vida por algunos momentos, en la mayoría, mejor dicho, era mala. Pero no siempre fue así. Yo era taxista, y bueno, vivía como podía. A veces había pasajeros, a veces no. Yo tenía una esposa y dos hijos. Una pasión nuestra, era siempre los domingos irnos a pescar al Paraná; siempre disfrutábamos de ese acontecimiento, que he heredado de mi padre, quien me llevaba siempre cuando yo era chico. No solo íbamos al Paraná a pescar, si no también le pedía al río, que tanto cariño le tenía que algún día resuelva mis problemas de pobreza, y que pueda ver más a mis hijos y mi esposa, a quienes casi nunca podía ver debido al excesivo trabajo que yo hacía para poder ganarnos la vida. Un día, andaba yo trabajando, iba por la Avenida Independencia (Ciudad de Corrientes) y tuve un accidente de tránsito. Mi pasajero falleció, y yo me salvé. ¿Quieren saber la causa? Por andar distraído, pensando en el dinero, solo en eso. Malherido, vino una ambulancia y llegó a rescatarme.

Estuve en terapia intensiva tres meses en coma, y por fin, pude salir del hospital y me dieron el alta. Me enteré de que mi familia había vendido la casa porque no había sustento y vivían en un refugio. Para sumar a las malas noticias, había perdido mi trabajo por el accidente. ¿Quién podría ayudarnos ahora? Mi familia no vivía en una casa, yo tampoco. Cuando el doctor me contó eso, fue lo peor. Casi me desmayo.

Salí del hospital, y mi familia no sabía que yo estaba vivo. Me dieron por muerto. Los fui a buscar, vagué por las calles, pero no los encontré. Estuve días y días buscándolos. Viviendo de lo que podía, mendigando cual vagabundo. Nunca robé y nunca voy a robar. No se me ocurría qué hacer. Caminé, y me topé con el Paraná. Me asomé, y vi mi rostro reflejado al de mi padre al lado, juntos pescando. No podía creerlo. Estaba impactado, yo extrañaba tanto a mi padre que sin pensarlo me tiré al agua junto a él. De pronto, sentí que me dormía.

Al despertar, no podía moverme como yo quería. Sentía que algo me impulsaba, era el viento, no tenía cuerpo, no tenía nada. Sin embargo sentía cómo me meneaba de lado a lado. Podía ver a través de reflejos pero no más que eso. De pronto, me acerqué a la orilla y vi mi cuerpo humano parado junto a mis hijos en la tierra pescando. Ahí entendí. Era un reflejo que había quedado en mi mente. De los mejores momentos que he vivido allí. A pesar de la falta de movimiento, podía tener ese reflejo o recuerdo, reflejado en mí, para siempre.-

 

Fecha: 3/11/2017 | Creado por: Ezequiel
Etiquetas: Lengua y Literatura, 2doC, 2017, trabajos de escritura
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