Texto sobre la generación de intelectuales argentinos a la que pertenecen Esteban Echeverría y Juan B. Alberdi.

 

 

 

La Generación del ’37 fue un grupo de intelectuales argentinos nacidos en torno a la Revolución de Mayo y a la Independencia. En general, se caracterizaron por adherirse a los principios del romanticismo, sobre todo al francés y los textos ingleses y alemanes traducidos en París.

La Generación se nucleó, a partir de 1835, en el Salón Literario del librero y escritor Marcos Sastre y, más tarde, en la clandestina Asociación de Mayo. Sus mayores influencias filosóficas provienen de los discípulos de Saint-Simon, los eclécticos franceses, aunque luego algunos deriven hacia el positivismo y las doctrinas evolucionistas de H. Spencer y C. Darwin.

 

 

Principales representantes

Entre sus miembros se destacan Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría. Juan María Gutiérrez puede considerarse el fundador de la crítica literaria. En cuanto a Bartolomé Mitre, fue el primer historiador moderno del continente americano (Historias de San Martín y Belgrano), cabe recordar su actividad política como presidente de la República y militar en la Guerra del Paraguay.

Opuesto al criterio científico de Mitre es el de Vicente Fidel López, cuya atractiva y colorida Historia de la República Argentina se vale de tradiciones y leyendas orales. Se lo considera el iniciador de la novela histórica con "La novia del hereje" y "La loca de la guardia".

José Mármol fue poeta y novelista, rosista primero y antirrosista más tarde, diplomático y director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Escribió versos y dramas, pero su novela "Amalia" (historia romántica y folletinesca de la dictadura de Rosas) es la que sobresale.

Olegario V. Andrade, basó sus poesías en temas patrióticos tales como: "La Libertad", "La América", entre otras.

Florencio Varela, a los veinte años se graduó de doctor en la Facultad de Jurisprudencia. Era unitario fervoroso. En 1829 fue desterrado y vivió en Montevideo, desde donde hizo su campaña contra Rosas. Fundó "El comercio del Plata" en 1845, periódico de gran influencia política y cultural.

Dalmacio Vélez Sárfield era el "sabio jurisconsulto", versado en Derecho y Ciencias Políticas. Cursó sus estudios en la Universidad de Córdoba. Su creación orgánica y fundamental es el Código Civil Argentino, promulgado en 1871.

Alberdi, Sarmiento y Mitre, fueron los continuadores del pensamiento y sentimiento nacionalista que nació con la Revolución de Mayo. Las obras "Facundo" de Sarmiento, "Bases" de Alberdi, y "Belgrano" de Mitre, realizaron un importante aporte de Argentina a la cultura Latinoamericana.

Fray Mamerto Esquiú, enseñó a sus contemporáneos el valor de la Constitución Nacional que acababa de dictarse "para bien de los hombres e imperio de la paz y el orden de la sociedad argentina".

Esteban Echeverría, era sociólogo, historiador, poeta y escritor, representante de la escuela romántica y del liberalismo político; fue uno de los redactores del Dogma Socialista y autor de "La cautiva".

 

 

Extracción social de este grupo generacional

Eran jóvenes intelectuales hijos de comerciantes (de la burguesía) criollos con acceso a la educación universitaria y favorecidos por las reformas universitarias llevadas a cabo por Rivadavia, aunque muchos de ellos perfeccionaron sus estudios en las mejores universidades de Europa.

Quienes integraron el Salón Literario de Marcos Sastre eran "jóvenes provenientes de distintos rincones del país que se dieron cita en las aulas universitarias de Buenos Aires, creación de Rivadavia. Particularmente la Facultad de Derecho (o Departamento de Jurisprudencia, según la denominación de la época), resulta la de mayor atracción".

 

 

Etapas de la Generación

Según lo expuesto por Jorge Myers en su trabajo "La Revolución de las ideas: la generación romántica de 1837 en la cultura y en la política argentinas" el movimiento cultural identificado con la "Nueva Generación" o "Generación del ´37" se divide en 5 etapas.

 

La primera de ellas entre 1830-9 en la cuál los escritores románticos publican sus primeros ensayos intelectuales, se organizan en un movimiento de perfiles relativamente nítidos y definen en los periódicos que redactan hacia el final de esos años, un temario de problemáticas centrales y un "programa" intelectual.

La segunda etapa que va de 1839-44 tiene su origen en las condiciones políticas del Río de la Plata de entonces: la del "romanticismo revolucionario", integrado en su totalidad por exiliados, y concentrado casi exclusivamente en el propósito de demorar al régimen rosista.

La generación del ´37 en esta etapa se compenetra plenamente de las prácticas de la política facciosa de entonces, articula en consecuencia un discurso público signado por la violencia de su lenguaje.

Una tercera etapa que abarca desde 1844 a 1852-4: en ese período el movimiento sigue manteniendo cierta identidad común, a pesar de la dispersión geográfica de sus miembros, mientras que al concentrarse sucesivamente la mayor parte de los románticos argentinos en Chile las condiciones imperantes en ese país promoverán un desplazamiento hacia posiciones menos extremas que las del lustro anterior y permitirán una renovada concentración en los debates y empresas intelectuales asociados con el programa romántico.

Se redactaron varias obras importantes como: la América poética (1846-1847), de Juan María Gutiérrez, los Veinte días en Génova (1844), las Bases (1852), y La Acción de Europa en América (1847), de Alberdi, Facundo (1845), los Viajes (1847) y los Recuerdos de provincia (1851) de Sarmiento.

Las últimas etapas refieren al romanticismo más que a la "Generación del ´37".

De las dos, la mas significativa fue la primera que abarca de 1852-4 y 1880, no solo de plena madurez intelectual para los miembros de la Nueva Generación, sino también años en que sus ideas supieron concitar consenso prácticamente total entre los sectores letrados de la población.

La quinta etapa, por el contrario, es de lenta declinación y pérdida de protagonismo de los más longevos del movimiento.

La relación de sus miembros con la "Generación del ´80", que presentaba artistas muy distintos a los de la entablada con la segunda generación romántica (surgida entre 1845 y 1852), determinó el tono general de esta última etapa.

La aparición de los "dandis" del ´80, instauro una ruptura profunda con la sensibilidad y con los valores intelectuales y artísticos de la hegemonía romántica.

 

 

Principios que sustentaban

Se basaban en cinco ordenamientos básicos interrelacionados:

  • Estructuración de una cultura nacional.
  • Difusión democrática y popular de los bienes intelectuales.
  • Conocimiento y estudio de la realidad social y material del país.
  • Integración realista en el movimiento de ideas y tendencias renovadoras vigentes en el mundo.
  • Enfrentamiento activo de las tradiciones "retrógradas".

Aunque se refiere exclusivamente al plano intelectual porque fue extraído del libro: "El salón literario" de Marcos Sastre, resulta válido para los otros aspectos de la vida nacional.

Estaban educados en otra concepción de lo tradicional y lo clásico, formados espiritual y científicamente por la enseñanza universitaria o superior, influidos por las ideas liberales e imbuidos del concepto de progreso constante, muy propio del siglo XIX.

Pero lo más los influenció fue el Romanticismo, que les hizo ver que las instituciones y los logros políticos, sociales y económicos eran siempre graduales, producto tanto de la evolución y educación constante, espontánea y dirigida, como de la revolución. Les inculcó además, el concepto de nacionalidad, con las naturales semejanzas entre todos los hombres, por ser todos obra de un mismo Creador.

También eran liberales y progresistas, y endiosaban al pasado que iba desde mayo de 1810 hasta tiempos cercanos. Querían que toda la realidad, a la que conocían mejor que los viejos unitarios, aunque menos que los federales prácticos, se ajustara a esquemas rígidos y preconcebidos.

 

 

Desacuerdos que los llevaron a un enfrentamiento con Rosas

Ellos consideraban a Rosas un producto de la evolución nacional o americana, algo propio del nuevo medio en formación, una etapa ineludible y necesaria para alcanzar realidades mejores. Alberdi, en su "Fragmento preliminar al estudio del Derecho (1837)", en un capítulo al cual se refiere a los límites del derecho y a la soberanía del pueblo, presentó la situación del país como muy especial. Más tarde, los jóvenes románticos y del Salón Literario cambiaron de posición, en parte por sus ideas liberales, que contrastaron cada vez más con las situaciones y hechos violentos que veían y que no toleraban. Seleccionaron momentos del pasado, dividiéndolos en aceptables y no aceptables; la Revolución de Mayo fue aceptable, y descubrieron aquello que, por no cumplido hasta entonces, apuntaba como promesa y programa de acción. Consideraron no aceptable el absolutismo español, y lo vieron proyectado en Rosas, prolongado en odios, luchas, descuido del pueblo y de los intereses de la patria. Esto los hizo apartarse del unitarismo, pero más aun del federalismo.

El 8 de julio de 1838, Esteban Echeverria creó una sociedad secreta, de carácter político, llamada La Joven Argentina y conocida tradicionalmente como Asociación de Mayo. Más tarde surgiría el Dogma Socialista. La vigilancia de Rosas impedía actuar a la asociación, debiendo emigrar la mayoría de sus integrantes. Desde el exilio, crearon filiales en el Interior, como el caso de Tucumán, de actuación decidida contra la dictadura. Cuando Rosas se enteró que los exiliados organizaban en el exterior grupos de resistencia, ordenó a la policía y a la mazorca la vigilancia estricta de los bajos del río, lugar donde los fugitivos solían embarcar en forma clandestina.

 

 

Importancia

Las ideas de Alberdi, de Sarmiento y de otros intelectuales contemporáneos sobre las perspectivas del desarrollo futuro de la Argentina, vinculadas a las condiciones favorables que abría el avance del Capitalismo industrial en Europa, influyeron sobre las elites dirigentes argentinas. Expresaban a la vez, las aspiraciones de esos sectores para superar las limitaciones de su expansión. La mayoría de esas ideas o proyectos fueron llevados a la práctica en las décadas que siguieron a la caída de Rosas.

Relacionar la siguiente afirmación con la línea de pensamiento que caracterizó a la Generación del ’37, teniendo en cuenta el concepto de paradigma:

 

"Ser grande en política, no es estar a la altura de la civilización del mundo, sino a la altura de las necesidades de su país" (Esteban Echeverría, "Dogma Socialista")

 

Las bases del dogma son: asociación; progreso; fraternidad; igualdadlibertad; Dios, centro y periferia de nuestra creencia religiosa; el honor y el sacrificio, móvil y norma de nuestra conciencia social; adopción de todas las glorias legítimas, tanto individuales como colectivas de la Revolución: menosprecio de toda reputación usurpada e ilegítima; continuación de las tradiciones progresistas de la Revolución de Mayoindependencia de las tradiciones retrógradas que nos subordinan al Antiguo Régimen; emancipación del espíritu americano; organización de la Patria bajo la base democrática; confraternidad de principios; fusión de todas las doctrinas progresistas en un centro unitario: abnegación (o sea, renuncia) de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la Revolución.

En la vida de los hombres y de los pueblos -discurría Echeverría- suele darse algo fatal y necesario. Existe una edad heroica, cuya única preocupación es la espada.

Generalmente, la desorganización, preexistente, debe dar paso a la palestra de la inteligencia. La era de la razón llega y la organización se torna imperiosa. La sociedad, poco a poco, entra en un período reflexivo y racional.

Si bien justificaba que las guerras de la independencia fueron una primordial e ineludible preocupación para los hombres de Mayo, no dejaba de anotar que les había faltado "dirección, inteligencia", y que se habían extraviado e inutilizado su "energía", a la par que se habían soltado "las pasiones". Por dicha razón, la consecuencia era notoria: no se había creado nada "estable y adecuado en materia de instituciones orgánicas". Para Echeverría, las faltas fueron muchas: faltaron pensadores, faltaron escritores; a su vez, la prensa, en parte, se dio a las facciones y partidos.

Así es necesaria la aplicación de un nuevo modelo, de un nuevo paradigma, porque la política debe ser orientada hacia adentro, no para crecer como país, sino como sociedad. En una sociedad oligárquica si crece el país, crece sólo este sector terrateniente, por eso el dogma es socialista, apunta a todos los ciudadanos.

Teniendo en cuenta los valores de igualdad, libertad, democracia y progreso, fomentan un modelo de crecimiento cualitativo, donde la educación es el pilar que sostiene la formación de la nacionalidad.

 

 

Autores

Bracco, Evelina

Franchi, A. Paula

Papini, Aimore

Sanzone, Daniela

 

 

Fecha: 19/4/2016 | Creado por: Martin