IOSL RÁKOVER le HABLA a DIOS Fragmento de un relato de Zvi Kolitz, que imagina un testamento encontrado entre las ruinas del Ghetto de Varsovia, escrito por un judío llamado Iosl Rákover.

IOSL RÁKOVER le HABLA a DIOS

...Ahora llegó mi turno y como Job puedo decir de mí -y no soy el único que puede decirlo-  que  vuelvo

 desnudo a la tierra, tan desnudo como cuando nací.

  Tengo cuarenta y tres años, y al mirar mi pasado puedo afirmar, hasta donde un hombre puede estar seguro

 de sí mismo, que la mía fue una vida honesta y que amé a Dios con todo mi corazón.

  Alguna vez fui bendecido con fortuna, pero eso nunca me envaneció. No puedo decir que tras todo lo

 vivido mi relación con Dios no haya cambiado, pero puedo afirmar con absoluta seguridad que mi fe en

 Él no cambió. Antes, cuando mi situación era buena, me vinculaba con Él como con alguien que no cesaba

 de brindarme favores. Aún sigo sintiéndome deudor suyo pero ahora también Él tiene una deuda conmigo,

 una deuda muy grande. Y por lo tanto me considero con derecho a exigir. Y no es que yo le pida a Dios,

 como Job, que señale con el dedo cuáles fueron mis pecados para saber por qué me sucedió todo esto.

 Personas más doctas y mejores que yo están firmemente convencidas de que ahora no se trata de un castigo

 por pecados cometidos, sino que está teniendo lugar en el mundo algo muy distinto: Este es un tiempo de

 eclipse del Rostro Divino.

  Dios ha apartado Su rostro del mundo, abandonando a los hombres a sus impulsos más salvajes. Y cuando la

 fuerza primordial de los impulsos domina el mundo, resulta desgraciadamente natural que las primeras víctimas 

 sean aquellos que representan lo puro y lo divino. Tal vez este sea un muy magro consuelo, pero como el 

 destino de nuestro pueblo no es decidido por cálculos terrenos y materiales, sino por otros que no pertenecen

 a este mundo, cálculos espirituales y divinos, el creyente debe considerar estos hechos como parte de una

 gran aritmética divina, frente a la cual las tragedias humanas cuentan poco.

 Yo creo en el Dios de Israel pese a todo lo que Él hizo para que dejara de creer en Él. Creo en Sus leyes

 aunque no pueda justificar Sus acciones. Mi relación con Él ya no es la de un esclavo con su amo sino la de

 un discípulo con su maestro. Inclino la frente ante Su grandeza, pero no voy a besar el látigo con que me

 azota.  Yo lo amo, pero más amo Su Torá, e incluso si me desilusionase de Él seguiría observando los

 preceptos de Su  Ley. Dios significa religión, pero Su Torá significa un modo de vida, y cuanto más morimos

 por ese modo de vida, más inmortal se hace Él.

    Dios, creo en Ti más que nunca, porque ahora sé que Tú eres mi Dios. Porque indudablemente no eres, no

 puedes ser el Dios de aquellos cuyas acciones son la expresión más atroz de una blasfemia militante. Si Tú no 

 fueses mi Dios, ¿el Dios de quién serías? ¿¡El Dios de los asesinos!? Si aquellos que me odian, que me asesinan,

 son tan perversos, tan tenebrosos, ¿¡quién soy yo sino aquel que representa algo de Tu luz, de Tu bondad!?

 ¡No Te puedo alabar por los actos que toleras, pero Te alabo y bendigo por Tu existencia misma, por Tu

 aterradora grandeza, tan tremenda que ni siquiera lo que sucede ahora logra conmoverte!

    Pero precisamente porque Tú eres tan grande y yo tan pequeño, Te ruego, Te advierto, en beneficio de Tu

 propio nombre: ¡Deja ya de manifestar Tu grandeza permitiendo que se golpee a los inocentes! Y no es que

 Te pida que golpees a los culpables. Está en la terrible lógica de los sucesos inexorables que al final ellos mismos

 se castiguen, porque con nuestra muerte mataron la conciencia del mundo, porque un mundo fue asesinado

 con el asesinato de Israel.

                                                                                                                                          Extraído de:

http://www.bamah.org/merkaz/jomer_on_line/horaat_hamekorot.html, Fuentes Judaícas, Tanaj: El libro de la sabiduría. 

 

 

Fecha: 9/10/2018 | Creado por: Elizabeth Penina
Categoria: Material de consulta
Etiquetas: