Actividad de comprensión y análisis de una de las mayores crisis atravesadas por el mundo capitalista, y su impacto en la economía Argentina y su Modelo Agroexportador.

Luego de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos pasaron por un período de gran auge económico. Ya desde principios del siglo XX eran la primera potencia industrial, y desde 1919 se convirtieron en la primera potencia financiera (es decir, la que contaba con mayor capital), debido al agotamiento de los Estados europeos por la guerra.

Con estas bases, durante la década de los años veinte los estadounidenses se convirtieron en la primera sociedad de consumo masivo, por su capacidad para producir productos industriales y su poder adquisitivo para comprarlos. En esos años floreció la industria de la construcción, cuyo ejemplo más visible fueron los grandes edificios llamados “rascacielos”, así como la industria automotriz, que impulsó la construcción de una red de carreteras, puentes, estaciones de servicios y hoteles. Tan grande fue el crecimiento en este sector, que para 1929 había en la sociedad estadounidense casi un automóvil cada cinco personas. Otro rubro que incrementó su productividad fue el de los electrodomésticos: batidoras, licuadoras, aspiradoras y otros elementos de confort elevaron notablemente el nivel de vida de la oblación. Estas condiciones, admiradas en todo el mundo, brindaron a los estadounidenses gran confianza en su país y seguridad respecto de su futuro.

Sin embargo, esa gran prosperidad no duró mucho. A fines de 1929, lo que parecía ser una sociedad sin grande problemas, descubrió, de golpe, la miseria, la desocupación, una inédita caída de la producción y un descenso abrupto de su calidad de vida. ¿Qué había pasado?

Si bien existen aún distintas posturas sobre lo ocurrido, la mayoría de los autores coinciden en que para 1929 el crecimiento económico se detuvo a causa de un exceso de producción, una crisis de superproducción,  que el mercado (los compradores) no pudo mantener el nivel de demanda (capacidad de compra). Además, durante los años de prosperidad la especulación de los grandes capitales había contribuido a crear la sensación de que cualquier individuo podía, en un corto lapso, obtener enormes ganancias sin mayor esfuerzo. Esta ola especulativa se reflejaba, sobre todo, en la compra de acciones en la Bolsa de Valores de Wall Street, en Nueva York el centro mundial de las finanzas.

La crisis se manifestó, primero, con la caída de los valores de la Bolsa de Wall Street. Da allí la crisis se trasladó al sistema bancario, ya que el clima de pánico y desconfianza hizo que muchos estadounidenses retiran rápidamente sus ahorros de los bancos y los guardaran en sus domicilios. En ese punto, la crisis se generalizó. Muchos bancos quebraron y las empresas, que no podían vender sus productos o que veían disminuir sus ganancias, comenzaron a suspender y despedir a sus empleados. Esto, a su vez, generó una gran desocupación, hecho que, además de un problema económico, era un síntoma de una crisis social. Este gran descalabro se profundizó entre los años 1930 y 1932, ya que el gobierno del presidente Herbert Hoover (1929- 1933) no tomó, a pesar de la profundidad de la crisis, medidas de fondo para ayudar a los grupos más perjudicados, lo que incrementó la desaparición de grandes sectores sociales.

 

 

 

 

Fecha: 30/7/2018 | Creado por: Mariano Juan
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