Aquí encontrarán material complementario a lo explicado de la religión egipcia.

Pirámides: son monumentos funerarios reservados para el farón y contenían su esencia. Son un vínculo en contacto entre la tierra y el cielo.

La religión egipcia

La vida de los antiguos egipcios estaba plenamente influida por la religión.

No se distinguían los elementos religiosos de otros aspectos de la realidad, como la política o la economía.

En la religión egipcia hay dos características que sobresalen:

  • el politeísmo: Significa que los egipcios creían en varios dioses.
  • el sincretismo: Solían asociar distintas divinidades en una sola, como por ejemplo Amón-Ra, el dios local de Tebas, unido al dios del Sol. Como los dioses reflejaban aspectos del mundo, sus representaciones combinaban formas humanas y animales.

Otra característica propia de los dioses egipcios era su representación antropozoomórfica. ¿Qué quiere decir esto? Los dioses egipcios se representaban en muchos casos con cuerpo de hombre o mujer y cabeza de animal. Por ejemplo, el dios Horus, tenía cuerpo de hombre y cabeza de halcón.

En el Antiguo Egipto hay que distinguir entre la religión oficial que tenía vigencia en todo el reino, los cultos locales, propios de una cuidad o región, y las creencias populares, formadas por las creencias de las personas comunes.

En la religión oficial tenían un papel central los dioses mayores, como Ra, dios del Sol y creador del mundo; Horus, dios de los cielos, símbolo divino del rey; Osiris, señor del mundo subterráneo, de los renacimientos y juez de los muertos; Isis, esposa y hermana de Osiris, madre de Horus, diosa de la recreación y la seguridad dela vida; Seth, dios de las fuerzas del caos y del desierto, asesino de Osiris y rival de Horus; Anubis, que presidía los embalsamientos y acompañaba a los muertos; y Ptah, dios de los artistas y artesanos.

Los templos estaban consagrados a las divinidades locales. Los sacerdotes llevaban ofrendas y cuidaban la estatua del dios. Las personas comunes no participaban de la ceremonia: tenían prohibido el ingreso al templo e incluso la contemplación de la imagen del dios.

La religiosidad popular tenía como objeto de culto a una infinidad de divinidades menores, adoradas en contextos muy diversos. Entre ellas se destacan Bes, protector del hogar y de los niños, que con su aspecto monstruoso mantenía alejados a los malos espíritus; y Taweret, que, con su cuerpo de mujer, vientre ancho, patas de león y cabeza de hipopótamo, era la divinidad protectora de las embarazadas.

El mundo de los muertos

En el Antiguo Egipto, la creencia de que la vida continuaba después de la muerte era aceptada por toda la sociedad. Pero entre el fallecimiento y la llegada del muerto a la morada de los dioses había una serie de pasos intermedios que se debían cumplir.

La tumba se decoraba con pinturas y estatuas de la persona se acumulaban en ella bienes materiales, utensilios, comida y el cuerpo momificado del difunto. La momificación era un tratamiento que se le hacía al cuerpo para preservarlo de la descomposición, con el fin de asegurar su existencia en el más allá. Los egipcios creían que el alma no podía sobrevivir si el cuerpo en la Tierra se descomponía. Una vez hecho esto. La momia era envuelta en varias capas de tela fina, se la protegía con amuletos y se la colocaba en uno o varios ataúdes.

El siguiente paso en el camino del difunto a la morada final era pasar por un juicio donde se pesaba su corazón. En la balanza se encontraba una pluma que representaba a Maat, diosa de la justicia y de la verdad. Si el peso era equilibrado, al muerto se lo conducía triunfalmente ante Osiris, señor del inframundo. En caso contrario, era devorado por un monstruo terrible de formas híbridas que esperaba junto a la balanza.

Durante el Imperio Nuevo, se colocaba en el ataúd un papiro con conjuros y fórmulas mágicas que el difunto debía recitar ante el tribunal a fin de pasar con éxito el juicio: el Libro de los Muertos. Antes, esta misma función la cumplían los Textos de las Pirámides, en el Reino Antiguo y los Textos de los Sarcófagos, en el Reino Medio.

La Reforma religiosa de Amarna: Amenofis IV

En el año 1347 a.C. asumió el trono de Egipto el faraón Amenofis IV. Este faraón llevó adelante una reforma religiosa. Impuso el culto a Atón como único dios por sobre otras divinidades, y cambió su propio nombre por Akhenatón, que significaba “aquel que es beneficioso para Atón”. En el octavo año de su reinado abandonó Tebas, y se trasladó junto con la reina Nefertiti y su corte a una nueva capital: Akhetatón, palabra que significaba “Horizonte de Atón”. Esta se encontraba ubicada en el Medio Egipto, en la actual localidad de Amarna: por eso, actualmente se denomina de ese modo a la reforma religiosa y al periodo del reinado de Akhenatón. Esta reforma fue extremadamente importante ya eliminaba el culto a las numerosas divinidades que poseía el panteón egipcio e imponía un monoteísmo, lo cual era una rarea en la historia egipcia. Los sacerdotes de los templos que fueron cerrados y prohibidos se opusieron al reinado de este faraón. A su muerte, la religión volvió a ser politeísta y la capital se regresó a Tebas.

Veamos que encontramos en los siguientes links:

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Fecha: 12/8/2021 | Creado por: Romina Lujan
Categoria: Religión Egipto