La sonda Voyager 1 de la NASA partía hacia un viaje a lo desconocido el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). Ni los pronósticos más optimistas esperaban que, a día de hoy, aún continúe adelante. Esta nave y su gemela, la Voyager 2, lanzadas para explorar los planetas gigantes Júpiter y Saturno, se han convertido en los ingenios humanos que han conseguido llegar más lejos.

En 2012, la Voyager 1 abandonó la heliosfera, una especie de "burbuja" que envuelve el Sistema Solar, y cruzó al espacio interestelar. Se espera que la Voyager 2 rebase esa frontera dentro de pocos años. Ambas se mantienen en buen estado y envían datos a la Tierra prácticamente cada día.

A pesar de que su 'hermana' Voyager 2 fue lanzada 16 días antes, nunca rebasará a la Voyager 1 ya que durante el curso de su viaje, su velocidad fue incrementada por medio de tirones gravitacionales asistidos. Los expertos creen que la Voyager 1 se encuentra en la actualidad a aproximadamente 21.000 millones de kilómetros de la Tierra.

Cuarenta años después de su lanzamiento, los embajadores de la Tierra que hasta ahora han llegado más lejos en el universo llevan consigo los sonidos y la música de nuestro planeta. Cada una de las naves porta un disco de gramófono -registro fonográfico de cobre de oro de 12 pulgadas (no había CDs o MP3 en 1977)- que contiene mensajes representativos de la Tierra y de la especie humana, concebidos por el astrónomo y divulgador Carl Sagan.


Entre sus registros, se encuentran sonidos como el canto de los grillos, el llanto de un bebé, un beso, el viento, la lluvia, un lanzamiento de cohete... O representaciones musicales como la Quinta Sinfonía de Beethoven, Johnny B. Goode de Chuck Berry, cantos de pigmeos africanos, flautas de las Islas Salomon, una canción de boda peruana o saludos en docenas de idiomas. También hay más de un centenar de imágenes electrónicas que muestran la vida del siglo XX, como atascos de tráfico.

Igual que botellas de náufrago a la deriva en la inmensidad del cosmos, quizá dentro de miles o millones de años alguna civilización extraterrestre dé con ellas y sea capaz de descifrar el misterio que llevan consigo; que no es otro que el de la vida en el planeta Tierra.

Apagón, antes de 2030

No se espera que la sonda Voyager 1 alcance a otra estrella hasta dentro de aproximadamente 40.000 años. Los miembros del equipo estiman que tendrán que apagar los últimos instrumentos científicos a bordo de las sondas antes de 2030. Pero incluso después de que caigan en un letargo eterno, continuarán avanzando en sus trayectorias a su velocidad actual de más de 48.000 kilómetros por hora.

Fecha: 6/9/2017 | Creado por: Alan
Categoria: Astronomía
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