El último fin de semana, exploradores de la Asociación de Astronomía del Chaco recuperaron allí una mole de hierro y níquel que, por su peso, 30.800 kilos, se ubicaría como el segundo meteorito entre los más grandes del mundo.

El último fin de semana, exploradores de la Asociación de Astronomía del Chaco recuperaron allí una mole de hierro y níquel que, por su peso, 30.800 kilos, se ubicaría como el segundo meteorito entre los más grandes del mundo. El primero del ranking es el Hoba, de Namibia, que supera las 66 toneladas.  

Según contó al diario Norte Mario Vesconi, presidente de la Asociación, el hallazgo se realizó en la localidad de Gancedo y fue una sorpresa. Sabían que había "algo", pero no esperaban un meteorito de semejante tamaño.

De acuerdo al geólogo del Conicet Rogelio Acevedo, que es coautor, junto con Maximiliano Rocca y Víctor Manuel García, del Catálogo de Meteoritos de Sudamérica (Springer, 2014), toda esa área fue estudiada extensamente por la doctora Luisa María Villar, del Servicio Geológico Nacional, en los años 60. 

Villar trabajó con William Cassidy, relevó minuciosamente la zona y descubrió nuevos cráteres y meteoritos, entre los que se encontraba el Chaco, desenterrado en 1980.

En 2005 y 2008, Cassidy regresó a Campo del Cielo para seguir adelante con sus investigaciones subsidiado por la NASA y trabajó con el equipo de la Asociación Chaqueña de Astronomía. Durante esas compañas extrajo La Sorpresa, de 14.850 kilos y El Wichí o Meteorito Santiagueño, de 7850 kilos.

De acuerdo con declaraciones de Vesconi, la zona de cuatro o cinco cráteres en la que están trabajando es "muy prometedora" y tienen la ilusión de encontrar el mítico Mesón de Fierro, aunque no quieren apresurarse.

Este meteorito fue descripto en un documento de 1576 del gobernador de Tucumán, capitán general Gonzalo Abreu y Figueroa. En 1774, el virrey de Chile y Perú ordenó una expedición. Se extrajeron muestras y se lo describió como una gran barra de metal de extraordinaria pureza, de unos 23.000 kilos. En 1776 se repitió la expedición al lugar, se trazó un plano de su ubicación y se dibujó el perfil del aerolito, pero luego todo se esfumó.

"Se trata de una leyenda de la colonización española -aclara Acevedo-, un enorme fragmento de una aleación muy noble del que, según crónicas de la época, se fabricaron armas, puntas de flecha... Lo cierto es que no se sabe qué pasó con él."

 

 

Fecha: 14/9/2016 | Creado por: Alan
Categoria: Noticias del departamento
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