Desde hace años, el fotógrafo italiano Danilo De Marco es una especie de Simon Wiesenthal al revés: en lugar de cazar nazis, Danilo rastrea partisanos; desde el año 2004 empezó a coleccionar las caras de la Resistencia Europea de la segunda guerra mundial, juntando alrededor de un millar de ellas

 
Pasa a menudo que quien recorre esta galería de caras partisanas, llegando a su fin, al punto donde mis fuerzas y mi obstinación me han permitido llegar, se pregunta la razón que me empujó a esta aventura. La respuesta más natural y espontánea sería recordar el final de los años '50, cuando mi padre me arrastraba a conocer a esos amigos suyos con nombres tan bizarros. Salíamos en bicicleta, yo sentado adelante, en el asiento y él atrás, con aquel semblante soviético con el cual se había ganado el apodo de "Bigote" - el mismo de Stalin, por entonces líder de la URSS.
Recuerdo todavía muchos de esos nombres - Jolly, Gordon, Riki, Mandrake, Julius, Amos, Mosca, Rosso, Fracassa, Gufo, Lampo, Pantera. Solamente años después entendí que aquellos eran guerrilleros.
Acá están sus caras hoy, las caras de los rebeldes de entonces marcadas por el tiempo; caras que tienen que ver con nosotros, que nos interpelan. El encuadre es repetido y cerrado, como si se tratara de fotos de malhechores, de bandidos, concentrado sobre el rostro: mejor aún, sobre los ojos. Los ojos como único punto de enfoque, único centro que quedó de un tiempo salvado donde parece existir "un enorme e inestable presente que se devora a si mismo mientras el espacio es reducido a cero", mientras los planos de la existencia se disuelven perdiendo nitidez. Con la pérdida de la memoria corremos el riesgo de perder la continuidad de significado y de juicio.
 

"...al fin y al cabo, una cara no es otra cosa que sombras, luces y colores". 
 
"Eso significa que un rostro es un juego móvil de reflejos y de aspectos, una esencial inestabilidad siempre a punto de borrarse o de transformarse, no en el sentido de una vista puesta frente a una mirada, sino una visión que sale de la mirada para ir a formarse y encontrarse afuera".
Ninguna voluntad de mi parte de captar la realidad como se presenta, más bien el intento de extraer/abstraer una "luz pensante", toda dedicada a la sensación, un aislar la figura solamente en apariencia, que atrae los rasgos para luego expresarlos . Con un juego de palabras entre concepto y fotografía podría definirla como una exposición de la existencia.
Lejos de mi entonces la intención de la conmemoración. Acá todo está en riesgo, como lo fueron sus propias vidas en aquel momento histórico. Dejo muy gustoso la tarea de celebrar a quien de las conmemoraciones y de las vidas de los otros es hábil calculador y frío equilibrista.
 
 
 
Fuente: La nación
Fecha: 13/2/2017 | Creado por: Maite
Categoria: Información interesante
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